Todos los relatos
Listado completo, ordenado por más recientes.
El kiosco del placer
Conocí a Jesús por una APP de contactos, y tras varias semanas hablando y compartiendo fotos decidimos quedar. Nos citamos en su kiosco, donde tenía un almacén con un sillón y podríamos estar tranquil
Durante año nuevo
Antes que todo feliz y próspero año 2026.
Acordamos con Santiago pasar el año nuevo los dos solos, alquilamos una pequeña casa dentro de un condominio de casas, pero mi hermana me pidió si podía pasar
Ocurrió en una tienda de ropa
Tengo 50 años, casado dos hijos, siempre he sido muy tímido y poco a poco noté que al sentirme sometido me excito sexualmente. Mi esposa lo ha notado y cada vez que me ordena, me somete, y me humilla
Aprovechándome de mi pana
Esta historia no es real, lastimosamente.
Me llamo Cristian, soy cubano, tengo 21 años, mido 1.75 m, blanco, delgado, cabello castaño y largo por los hombros, no soy la gran cosa y estudio ingeniería
Mi sobrino
No sabía cuándo se había marchado y tampoco es que me importase un pimiento; al fin y al cabo, era para pasar un buen rato y ya está. La cuestión es que, cuando me levanté y vi las sábanas manchadas d
Consecuencias de ir a comprar leche colina abajo
Después de dos años practicando el cuckold con mi esposa Nancy (de 30 años), era natural que desarrolláramos señales —códigos para avisar sin preguntar cuando había luz verde para un nuevo episodio de
Me desnudé frente a mis clientes
Salir completamente desnuda en público me hizo sentir una perra empoderada. Todas mis inseguridades y miedos desaparecieron, y desnudarme en público se volvió una costumbre, pero no soy pendeja, no lo
El acuerdo
Gema oyó la puerta y se levantó de la silla notando como las mariposas revoloteaban en su estómago. Llevaba puestos pantalones finos de andar por casa color negro y una camiseta de color blanco con un
Trío fetichista al cuero
El calor sofocante se acumulaba dentro del traje de cuero negro que envolvía mi cuerpo como una segunda piel. Cada centímetro de mi ser estaba atrapado en su abrazo ceñido, desde los hombros hasta los
Pasión fetichista
Cuando conocí a la señora a quien denominare “J”, rondaba los sesenta años, su presencia era un torbellino de magnetismo. con una presencia magnética que exudaba una autoridad sensual, en dicho moment
Encuentro de cuatro pieles
Mi corazón latía con fuerza ante la expectativa de mi primera cita en el mundo real con mi cybernovia fetichista, a la cual solo conocía por un seudónimo. Durante meses, nuestras charlas en línea habí
Después del encuentro ominoso
La luna llena, en su máximo apogeo, dominaba el cielo nocturno, proyectando una luz plateada que confería un aire espectral al mar tempestuoso. Desde el promontorio donde me encontraba, el viento aull
El calor de la cuñada vulgar y sucia
El calor esa tarde era brutal. El ventilador del techo apenas movía el aire en la sala, y el bochorno parecía pegárseme a la piel como si me envolviera en sudor. Estaba de visita en casa de mi cuñada.
Sudor, vello y deseo: entre mi esposa limpia y mi adicción sucia
Yo era agente federal, con años de experiencia, sangre fría… hasta que la conocí.
No fue en una redada ni en una operación, fue en una de esas casas donde uno va a buscar placer sin nombre. Pero ella…
La viuda fetichista
Una tarde, estando solo en mi oficina, sonó el timbre. Abrí la puerta y me encontré con una mujer de mediana edad, de apariencia corriente pero con un encanto innegable. Llevaba unos leggins negros de
El despertar
Estaba sumergido en una vorágine de placer, un torbellino de sensaciones que me consumía por completo.
Mi cuerpo, envuelto en un catsuit de cuero negro brillante, vibraba con una intensidad eléctrica.
La piel morena de mi exsuegra y el sabor sucio de su traición
Calzones usados y axilas morenas.
Silvia no era mi tipo… o eso me repetía yo a los 18 años cuando salía con su hija. Andrea fue mi primera novia seria. Morena clara, flaca, de sonrisa fácil. Pero aunq
Verónica, la mujer peluda de la quinta en Cuetzalan
Cuando tenía dieciocho años, mi padre me consiguió un trabajo de verano en una quinta cerca de Cuetzalan, en las montañas de Puebla. El lugar era como sacado de un sueño húmedo: todo verde, profundo,